La infeliz mujer falleció entre horribles lamentos y desde entonces, perpetuándose la escena, todas las noches de Viernes Santo, a la misma hora en que fue consumado aquel delito, se ven dos sombras forcejeando junto al árbol, y se escuchan los desgarradores alaridos de la infiel castigada.Y la repetición de aquella macabra escena, añade la tradición, no terminara, aunque el árbol haya sido destruido, hasta que en el mismo lugar no sea colocada una cruz en forma de un numero y se oficie, ante ella, una misa con cuatro sacerdotes y por cuatro días consecutivos.
Este lugar de los"Paderones2 fue cita de malhechores, sede de bandidos y cenáculo de perseguido de la justicia, donde se practicaron muchos crímenes, por causa el lugar fue "encantado", viéndose salir en fogosos caballos aguerridos jinetes quienes, en espíritu, se atacan y vuelven a matarse.