
El huaichau se consiguió una espina para que le sirviera de aguja y arrancándole uno de los pelos de la cola del zorro, procedió a coserle el hocico. Antes le había advertido, porque conocía lo glotón que era, la dificultad que tendría en comer gallinas y otras aves que tanto le gustaban, pero el zorro no hizo caso porque iba a colmar una de sus mas caras ambiciones: Silbar como las aves.
Cuando termino de coserle el hocico, el huaichau le dijo:¡Ahora puedes silbar, amigo zorro". No espero que otra vez le dijeran y comenzó a silbar como un pájaro. Estuvo silbando horas de horas como se deleitaba con su canto. Su jubilo era inmenso. Aumentaba el tono de su silbido hasta hacerse casi insoportable, deseaba hacerse escuchar por todos los animales de la campiña. Fue subiendo y subiendo de tono hasta que llego el momento que se le reventaron las costuras y el grito de dolor que dio fue verdaderamente espantoso. Su baca quedo simplemente desgarrada y llena de sangre. Su tristeza fue infinita.
Desde lo alto de la rama el huaichau le increpo su ambición de querer cantar mejor que los pajaros y el atrevido zorro pago con su vida su intento de cantar como las aves ya que murió por causa de las infección que cayo las heridas de su hocico.